
Encontrarse una red de plástico nueva, un día paseando por la calle, es una suerte. Pero todavía es más suerte que el material sea de color verde y muy fácil de cortar!

Porque de este material, que alguien no necesitaba en su jardín, ¡han salido unos dragones de Sant Jordi muy, muy originales!!


Son auténticos, en forma y concepto, y son divertidos de diseñar y de construir.


Si fuera Sant Jordi, no les clavaría la lanza, me los llevaría de paseo para lucirlos con orgullo.











































